¿Vida para qué?

¿Vida para qué? ¿Para cumplir papeles? Una canción responde mejor estas preguntas: Para amar, solamente para amar. Me levanto y respiro. Puedo sentir el aire. El canto de los pájaros. El cariño de mi familia.

Cosas que siempre repito y que tienen un sentido concreto y real para mí. Algo, sin embargo, me llama la atención. Vivo para mí. Puedo vivir para mí. Mi propia vida, independientemente de los papeles que soy obligado a desempeñar.

Me libero de los papeles impuestos cuando escribo. Puedo dejar de forzarme, de exigirme tanto. Ayer lo puse en práctica.

Vino un matrimonio a visitarnos y dejé que todo fuera yendo. No me obligué a tener una u otra actitud, ni a sentir o decir o hacer alguna cosa. El resultado fue que disfruté del pasar del tiempo.

Las conversaciones, la ida a la playa. Ver el mar. Antiguamente me preparaba para recibirles. Para apreciar la belleza y la gracia de la joven, y para estar a la defensiva con relación al marido. Tonterías.

No tengo tiempo para eso. Tengo poco tiempo, y ese tiempo es para mí, me tiene a mí como foco. Disfruto de la belleza pero esto no me compromete con el objeto de mi contemplación. Es algo mío, y que hago para mí.