Si yo muriera joven, por Fernando Pessoa

Si yo muriera joven,
Sin poder publicar libro alguno,
Sin ver la cara que tienen mis versos en letra impresa,
Pido que si quisieren atormentarse por mi causa,
Que no se atormenten
Si así aconteció, así debe ser.

Aunque mis versos nunca sean impresos,
Ellos tendrán su belleza, si fueren bellos.
Pero ellos no pueden ser bellos y quedar por imprimir,
Porque las raíces pueden estar debajo de la tierra
Pero las flores florecen al aire libre y a la vista.
Tiene que ser así a la fuerza. Nada lo puede impedir.

Si yo muriera muy joven, oigan esto:
Nunca fui sino un niño que jugaba.
Fui gentil con el sol y el agua.
De una religión universal que sólo los hombres no tienen.
Fui feliz porque no pedí cosa alguna,
Ni procuré encontrar nada,
Ni hallé que hubiera más explicación
Que la palabra explicación no tiene sentido alguno.

No deseé sino estar al sol o a la lluvia –
Al sol cuando había sol
Y a la lluvia cuando estaba lloviendo
(y nunca la otra cosa)
sentir calor y frío y viento,
y no ir más lejos.

Una vez amé, juzgué que me amarían,
Pero no fui amado,
No fui amado por la única gran razón—
Porque no tenía que ser.

Me consolé volviendo al sol y a la lluvia,
Y sentándome otra vez a la puerta de casa.
Los campos, al final, no son tan verdes para los que
Son amados
Como para los que no lo son.
Sentir es estar distraído.

Fernando Pessoa, Poemas de Alberto Caiero.