Sentido del arte

Somos seres direccionales, seres de proyecto. Una persona que no tenga objetivos en la vida, que empiece el día sin saber qué hacer o para qué está aquí, facilmente se transforma en un elemento destructivo.

El objetivo de la vida humana es la construcción, la entrega a un sueño que absorva todas nuestras energías. Yo vengo dedicándome a disfrutar y conocer el mundo del arte (poesía, literatura, dibujo, pintura,…).

Esta orientación me proporciona tranquilidad, sentimiento de propósito, felicidad, paz. Mi relación con las demás personas fluye mejor, en la medida en que estoy bien conmigo mismo.

Una de las cosas que más me da satisfacción es el sentir y ver que mi vida está inscripta en una continuidad inconmensurable. Un libro que leo, un poema que escribo, es una participación en lo más bello y eterno que existe.

Esta forma de estar presente e integrado puede resumirse en una única palabra, que es también un color y todos los colores: amor. La libertad y plenitud de que disfruto al insertarme en el mundo artístico, me realimenta y refuerza.

Lejos de la homogeneidad y superficialidad que tratan de imponernos, todo se personaliza y particulariza. Se deshace la disociación, tan dolorosa, entre lo que somos y lo que hacemos.

La vida se transforma en una obra de arte. İCada instante es tan precioso! Deja de haber esa fuga constante, esa insatisfacción permanente que muchas veces nos empuja hacia el vacío y la desolación.

Recuperamos la noción del poder que está en nuestras manos. Será siempre una joya de las democracias, la educación artística que preserva nuestro ser de la domesticación bestalizante.

Recuerdo con alegría y emoción mis primeiros pasos en la lectura y el dibujo. Los primeros colores, que vuelven a encontrarme al final del camino.