Resignificar la vida

Fin de año. Recuerdos. Memoria. Historia. Identidad. Conciencia. No hay como olvidar el terrorismo de estado. Es imposible. Lo que queda es procesar las consecuencias. Resignificar la vida. Rehacer el presente como uma continuidad que me debo a mí mismo.

Los recuerdos de lo que fue aquel tiempo vuelven incesantemente. Las mentiras con que la delincuencia golpista trató de encubrir sus delitos. Violaciones, secuestros, torturas, desaparición de personas. Nada de esto podría ni puede justificarse en nombre de nada.

Vinieron distintos gobiernos y se hizo justicia en muchos casos. El nuevo gobierno argentino dice que va a proseguir y profundizar la política de derechos humanos. Juzgar y castigar a los genocidas. Es imprescindible, para que el país pueda definitivamente apartarse de la barbarie.

La historia es contínua. Tratan de borrarla y reescribirla. Por eso es necesario que cada uno la cuente a su manera, desde su punto de vista. A mí me toco vivirla de formas que he ido describiendo a partir de la redemocratización. Esto me fue abriendo un espacio de reencuentro conmigo mismo y con el mundo alrededor.

Pude descubrir con alegría, que la Argentina que quise desde niño y desde joven, la que sigo queriendo, permanece intacta. Me atrevo a decir que el país sano, ese que se nutre de humildad y solidaridad, buenas ondas y ayuda mutua, colaboración más que competición, se extiende sólido y firme por todas partes.

Por eso ahora que se acerca el fin de año, desde la vida que pude resignificar con la ayuda de tanta gente, puedo afirmar con seguridad, que hay algo que no muere. Y es ese mínimo, ese tejido tenue pero firme, que está en nuestras manos. Depende de nosotrxs.