Puede haber un silencio

montañaPuede haber un espacio, puede haber un lugar. No necesitas argumentar contigo mismo todo el tiempo. Puedes solamente escucharte, en el silencio de tu corazón. Hoy buscaba una luz dentro de mí mismo. No tenía que argumentar. Bastaba pensar que podría llegar a haber una luz dentro de mí.

Me habitué a tener que argumentar, justificar, defenderme, probar, comprobar. No es necesario. Puede haber, y de hecho hay, un silencio que todo lo acoge, que nos envuelve todo el tiempo y nos protege. Puedo vivir en ese espacio no argumentativo, no lógico, no intelectualizado.

Uno vive allí cuando es muy pequeño, pero después tiene que empezar a decirle a la gente por qué es como es, por qué no es como debería ser, o sea, como los demás esperan que uno sea. Ahí se instala un ruido ensordecedor. Uno se pasa el tiempo tratando de convencerse de que es como debería ser, en vez de ser, simplemente, como es.

El tiempo pasó, y de pronto ese silencio vuelve. Te levantas un día, y no tienes recetas que seguir. Puedes simplemente vivir, ser quien eres. No te confundes con lo que haces, con los papeles sociales. Haces lo que haces, desde una quietud que es tuya otra vez.

Creíste que deberías ser como gente alrededor tuyo pudo haberte hecho creer que deberías ser. Pero no, no eres eso, eres este que está aquí, que hoy, esta mañana, en este justo momento y lugar, se da cuenta de que no puede ser otra persona, que la persona que es. Entonces ya no hay ruido, hay un silencio lleno, que te une y te completa.