¿Por qué la Terapia Comunitaria Integrativa?

fotoPorque acá me acuerdo de mí mismo, de dónde vine, quién soy.

Acá me rehago, me doy cuenta de que tiene y tuvo sentido construir, insistir en la construcción, en la solidaridad, en la esperanza que consiste en sumar competencias, en intercambiar habilidades, en complementarnos, en ver que las diferencias suman, y no restan, cuando el objetivo es la consolidación de un sentido más fuerte para la vida.

Me fui incorporando a esta red de construcción y refuerzo de vínculos solidarios, y aquí fui reencontrando fuerza para seguir, para superar mis dificultades y aprender a convivir con ellas. Aprendo que no soy un superhombre, ni tampoco alguien despreciable.

No soy ni más ni menos que nadie, sino distinto, y esta diferencia, consolida la necesidad que tenemos unos de los otros. Aquí me acuerdo de mi familia y de mis amigos. Mi fe se fortalece, mi esperanza crece. Comprendo que mis vulnerabilidades me asemejan a la humanidad de la cual formo parte.

Debo estar alerta, esas fragilidades son un llamado de atención. Lo que debo evitar, lo que necesito reforzar. De tanto andar por ahí, por este Brasil y por otros países de América Latina de la mano con la Terapia Comunitaria Integrativa, he ido recomponiendo mi unidad interna.

Obviamente, también debo esto a mi ejercicio continuado de la literatura y la poesía, la pintura y el dibujo, la oración y la meditación. Todo suma. Y uno va sumando gotita a gotita, hasta hacerse un océano y diluirse en el gran océano, ¿no? Recuerdo siempre frases de Adalberto Barreto.

Una en especial: “Yo no nací para sufrir, pero el sufrimiento me puede hacer crecer, si tengo la humildad necesaria para comprender”. De alguna manera, no estoy solo, aunque esté solo, no sé si me explico.

Sé que, en muchos lugares, hay mucha gente trabajando en el mismo sentido que el que nos orienta en la Terapia Comunitaria Integrativa: aumentar la autoestima, la autonomía, el empoderamiento. Crecer desde abajo, con fuerza, dándonos las manos.