Poetar

Vivir es estar constantemente en busca de uno mismo, esto no termina mientras estamos vivos, en verdad es la propia señal de la vida, al menos para los artistas, o para el lado poético de cada persona humana. El artista, el poeta, está constantemente en pós de sí mismo. Sus poemas, sus escritos o pinturas, su canción, son llamados a una belleza interna, o una emanación de ésta. Algo como lo de Leopoldo Marcechal en Ascenso y descenso del alma a Dios por la belleza, si recuerdo bien el título de su libro.

Una cosa que Van Gogh buscó toda su vida, que yo busqué cuando pinté, que sigo buscando al escribir, que los Beatles buscaron al cantar, al tocar: reverberar en los corazones humanos. Escribir es para mí ésto, y escribo hasta cuando no estoy escribiendo.

Al vivir, el libro de la vida vuelve sobre sí mismo y me contiene, me veo como una de sus letras, como decía Jorge Luis Borges en Para una versión del I King, el libro de las mutaciones. Es un volver y volver, constantemente estar volviendo a sí mismo, al origen, al lugar donde comenzó tu existencia, como dice el Martín Fierro. Lo humano es esto: Volver.