Ordenándose

rompecabezasHay alguna cosa en mí que se empieza a ordenar aún antes de que empiece a escribir. Basta poder ponerme frente al teclado, o al cuaderno, y ya empiezo a sentir aquella sensación tan peculiar de estar en el lugar correcto. En el justo lugar.

A veces uno se siente como perdido, con una sensación de vacío. Pero esto comienza a cambiar a partir del momento en que estás en tu lugar. Ese lugar, como somos seres humanos, siempre tiene que ver con un hacer.

Cuando uno escribe, cuando yo escribo, estoy en ese lugar, en mi lugar. Desde esta hoja, desde estos movimentos de los dedos que van creando frases, voy haciendo caminhos hacia el mundo y hacia mí. Hacia mi mundo interno y hacia vos que estás leyendo estas cosas.

Y en este encuentro, se crea un lugar de comunicación. Sin esta construcción de espacios comunes, me siento vacío. No siempre uno tiene cosas muy importantes para compartir. A veces son cosas muy simples. Una planta que está creciendo y mostrando sus flores.

Una vista de la playa o del mar. Alguna persona que te llamó la atención por su belleza, por un gesto, por la expresión de su rostro, por la historia de vida que pudiste llegar a vislumbrar. Cuando uno empieza a poner estas cosas en el papel, u otras cosas, cosas importantes, empieza a sentirse bien.

Está cumpliendo su función. Como el pájaro cuando canta o la nube cuando va pasando por el cielo. Todo está en su lugar. Cuando hay orden, uno se siente bien. Y sólo hay orden cuando estamos en nuestro propio lugar.