Intentando

Escribir es un intento. Me acuerdo de un libro de Anais Nin que un alumno de la Escola de Sociologia e Politica de São Paulo me regaló. Uno trata de venir a la hoja, trata de estar aquí, de la manera más fidedigna posible. Trata de llegar, como dice Cortázar. Pero nos abe si consigue. Es como cuando pintás. Tratás de traer la vida a la tela, al pincel, al color. Hace días que pienso en un ramillete de flores blancas y amarillas, con centros amarillos, pétalos muy blancos. No sé si las pintaré algún día. Tal vez ya estén pintadas en otro lugar. Lo que me gustaría decir ahora, es que uno intenta, uno trata de llegar a la hoja, trata de estar aquí, trata de traer la vida a la hoja, a la tela, al momento. Hoy anduve por la playa y ví algunas mujeres apreciables. La arena, el sol, el mar. Domingo.

Ahora trato de compartir lo que es para mí escribir, que Anais Nin me enseñó, en 1984, en ese libro “En busca de un hombre sensible”. Leí lo que ella escribe, y hasta hoy sigo intentando. Uno a veces consigue y lo sabes por el eco en personas que te leen. Escribir es un intento. Tratas de traer la vida al papel, como la vida puede llegar a venir a la tela, al pincel. Lápiz o pincel, no importa. Importa intentar. Tratar de llegar, como dice Julio Cortázar. No importa si lo consigues o no, importa que sigues intentando Fernando Pessoa podría enfermarse de la cabeza porque le podría pesar el tener que hacer cada día una tentativa. A Van Gogh no sé si le enfermaría de la cabeza seguir  intentado, pero intentó. Lo consiguió o no, sólo él lo sabe. Los girasoles. Lo intentó. Fernando  Pessoa, lo intentó. Borges, Cortázar, intentaron. Yo sigo intentado. Y aquí estamos, intentando.