Integrando

Hurgo en los manuscritos de los libros que estoy preparando. Contínuos libros. Me realimento en este movimiento en busca de mis raíces.

Me reencuentro con aspectos de mí. Hago pie en mi realidad más profunda. Entonces puedo seguir adelante con mis demás tareas. Lo principal y fundamental es lo que está bajo mis pies. Lo que capto cuando escribo y leo lo que escribo. Entonces sé que tiene sentido. Todo tiene sentido. Hasta lo que parece no tener sentido, tiene sentido.

Tuvo sentido todo lo vivido hasta aquí, y lo que vivo ahora, hoy, a esta hora de la madrugada. Muchas cosas han pasado desde el comienzo de mi vida. Veo el rompecabezas que se ha ido armando y que se sigue armando adentro mío y a mi alrededor. Mi familia reunida y ampliada. Mi vida recomenzada. Refundada.

Me parece increíble haber sido capaz de empezar de nuevo tantas veces. Y seguir entero y de pie. Por supuesto que esto no hubiera sido posible sin la ayuda y la presencia de personas invalorables en mi vida. Mi familia. Mis hermanos. Mis hijos. Mis padres. Mi esposa y compañera, María.

Mis amigos, aquellos pocos amigos que he sido capaz de ir trayendo para dentro. Y entonces ya ahora, puedo respirar un aire de realidad. Ahora sé que he vuelto. Estoy aquí. Ahora yo. Ahora la vida y el amor. Ahora la casa y el jardín. ¡Ahora las flores, María! ¡Las flores, amor! Entonces no importa si más tarde tendré sueño o no. Duermo y sigo adelante. Importa seguir siendo capaz de poner una letra más, la letra justa. Y.