Cuando viene la mañana, me alegro porque el día está cerca

La luz viene y la obscuridad no estará más. Otra vez veré, sí, otra vez veré el sol resplandeciendo o, por lo menos, la claridad del día guiando nuestros pasos. La humanidad toda se levanta y se pone a andar. Unos van a la escuela, otros a cuidar niños a un hospital, otros más, a los distintos lugares de trabajo donde ganan el pan diario. Yo me levanto también, hace años, como tantos y tantas, también a cumplir mi tarea. Como vos, no represento, soy. Así fue cuando era niño, lo fue en mi adolescencia, y lo es ahora, en la edad madura. Ahora digo sí al ejército de paz. Digo sí a la terapia comunitaria, digo sí a Dios, sí al amor, sí a la vida, sí a todo lo que es noble, bueno y justo. Veía Nelson Ned en la televisión, dando testimonio de su conversión. Dejó las drogas, la vacuidad del mundo de la fama y del dinero, para seguir los caminos del Señor. Yo también, Dios, insisto. Trato de seguir tu voluntad en mi vida, desde que me conozco por gente. No siempre lo consigo. Ya me engañé, como Nelson Ned, con argumentos sagaces. Yo sé que no basta querer, decir con la boca yo quiero. Todo el cuerpo, todo el ser, el sentir, el pensar, el hacer, han de ser uno solo. Leía el salmo 51 y también el 4, que él cita. Y el párrafo de Juan en el Evangelio de hoy. María no representa, ella es. Yo soy. Hoy es 23 de marzo de 2009.