Conciencia

El ser es tranquilo. El deber ser es impuesto y es tenso. Dá trabajo volver a ser. Vivimos en una sociedad alienante, basada en la despersonalización que posibilita la dominación y la explotación.

Nada es más placentero que volver a ser la persona que somos. Mucha gente repite lo que le ponen en la cabeza. No saben lo que dicen, ni lo que piensan. No son dueñas de su percepción ni de su tiempo. Tampoco son dueñas de sus sentimientos.

Esta es la base de sustentación de los regímenes totalitarios. Toda dominación depende de la división de la persona contra ella misma. Y también de la división del pueblo contra sí mismo.

Sociedades de robots vacíos, mecanizados en la obediencia a los comandos de los sectores dominantes. Actualmente, esa subhumanidad asumió un espacio inusitado. Son la escoria de la tierra.

No necesitamos mucho para ser felices. Amor. Una casa. Salud. Amistades. Educación, para saber que el mundo lo hacemos nosotros/as. Cultura, para saber que podemos liberarnos de todas las prisiones. Trabajo, para saber que somos capaces de crear. La justicia corrupta invierte todo: criminaliza la decencia y la honestidad. Los burros y las burras ignorantes aplauden.

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