Vencer

Es muy penoso el recuerdo de lo que en toda la Argentina se rememora en estos días. No será para levantar el dedo acusatorio contra la criminalidad que desde el poder ejecutó todo tipo de atrocidades contra la población civil desarmada, que iré a decir alguna cosa. El crimen no es mi área. No lo será nunca. Más vale lo contrario, si es que me puedo expresar así. Hay una tendencia a fijarnos en lo que es malo, en lo que no es como debería ser. No hay duda de que los crímenes de la dictadura nos siguen doliendo, por la impunidad.

Pero no habríamos sacado todas las lecciones que ese acto criminal ejecutado desde el poder con apoyo vasto de sectores civiles, si solamente hubiéramos guardado la bronca y la censura que todo lo que es delictivo despierta. Lejos de mí querer darle lecciones a alguien sobre alguna cosa. Más vale trato de aprender con lo que ocurre. El odio nos envenena. No digo que se ame al delincuente. Pero podemos desarmar el engranaje destructivo a que la condena nos puede llevar.

Hoy es casi un gesto automático, que desde las esferas del gobierno, se censure el genocidio. Pero ¿qué tiene de auténtico eso? ¿Cómo se pueden combatir las raíces sociales de tan tremenda barbaridad, si no se cambian las formas de pensar, sentir y actuar en todos los ámbitos de la sociedad? Los que tuvimos la suerte de haber sobrevivido a la barbarie que nunca más se debe repetir en la Argentina, no podemos dejar de valorizar la vida de un modo muy especial. La vida adquirió un valor inmenso, con el pasar del tiempo.

Y si tuvimos la suerte de haber sobrevivido para contar la historia, que esto no nos haga descuidados en cuanto a la lucha que se traba cada día, cada minuto, en toda circunstancia, entre la vida y la muerte. Entre los valores que nos hacen más humanos y humanas (el amor, la solidaridad, la ayuda mutua, el respeto) y aquellos que conducen a la muerte en vida: la indiferencia, la insensibilidad, el egoísmo exacerbado. Sólo si estamos muy conscientes de que en cada segundo de vida, la vida está en juego, podremos decir que de hecho hemos vencido. Y esta es una tarea permanente, no concluye.