Unidad

montañaHay momentos en que uno se deja refluir hacia la unidad. Se disuelve lo múltiple, y nos descubrimos en un mundo uno. Somos esa unidad. Es el mundo poético, y a él llegamos de varias formas. La literatura es una de ellas. La Terapia Comunitaria Integrativa es otra forma, ya que en ella nos rehacemos como seres-uno. Como ser-uno.

Dejamos lo diverso por lo uno, por lo unificado, por aquello que no tiene ni soporta divisiones. Hay un sentimiento muy bello en este refluir. Es un regreso a un tiempo primero. Una alegría inmemorial, infantil, nos invade. Ser el ser que cada uno es, nos da una paz profunda.

Seguimos existiendo en el mundo de lo diverso, pero en él estamos como en una unidad indestructible. Fluimos por una realidad sin fisuras a la cual, sin embargo, tuvimos y tenemos acceso desde nuestras propias grietas. Son nuestras trizaduras las que ponen al descubierto ese mundo inmemorial. Entonces Edgar Allan Poe y Ray Bradbury.

Julio Cortázar y Jorge Luis Borges. José Saramago y Gabriel García Márquez. Fernando Pessoa y Martha Medeiros. Graciela Maturo y Lya Luft. Son mundos en los que no es posible percibir fracturas, pues no las hay. Yo y tú. Esto y aquello. Ahora y después.

Nada de eso es real en el mundo unificado de lo poético-literario. Entonces podemos decir, como en el hinduismo: Tú eres Aquello (Tat Tvam Asi). O como dice Jesus: Yo y mi Padre somos uno. Y yo soy esa unidad, tú eres esa unidad.