Un paso me es bastante: Mahatma Gandhi

Conocido por la práctica de la no-violencia activa, Gandhi inspira una vertiente del pacifismo activo.

Un día como hoy, muchos años atrás, Mahatma Gandhi era asesinado a tiros, en la India, por un fanático religioso. En su memoria, el 30 de enero se celebra el Día de la Paz. Caracterizado por la práctica de la ahimsa (no violencia activa), la figura del hombre envuelto en una túnica blanca, de anteojos gruesos de aro, con una sonrisa significativa, vuelve a mi memoria. Conocí Gandhi a través de mi abuelita Oliva, una campesina semianalfabeta que atravesó el océano para escapar de un casamiento impuesto en Olesa de Montserrat, su tierra natal. “Guíame, amable luz, através de la obscuridad circundante, guíame adelante”, es una frase que recuerdo ahora y siempre, y pertenece a uno de los himnos favoritos de Gandhi. “Oh, hombre, no descanses, procura tu descanso a los demás”, es otra de sus frases, que recuerdo. La primera, extraída del Rig Veda, uno de los libros sagrados del hinduismo, se completa, en redacción cuya textura ignoro en esta hora, con este decir: “Guíame adelante, amable luz, a través de la obscuridad circundante. Un paso para mí es bastante. Un paso me es bastante”. Cuando comienza el día, pienso en las palabras del Reiki, en que fui formado: Solo por este día, no me preocuparé. Solo por hoy, seré grato por todas las bendiciones que recibo. Solo por hoy, agradeceré a todos los seres con quienes esté en contacto. Cristo también insistía: Un día por vez, un paso me es bastante, sólo por hoy. Gandhi no se consideraba cristiano, aunque bendiciera al asesino que le disparara el tiro que lo mató. Talvez John Lennon, ese ocho de diciembre de 1980, también entonara silenciosamente una canción de paz por quien lo matara. Lejos del panegírico, no creo en ese tipo de homenaje, en esta hora de la madrugada, en mi casa al borde del mar y al lado de la mata atlántica, con el sonido de los grullos, el jardín interior despierta. El recuerdo del hombrecito del eterno telar, la eterna rueca, el eterno tejedor de la India moderna, que ayunaba para liberar su país del dominio inglés, viene a mi memoria. Recuerdo Dom Fragoso, también seguidor de la no-violencia activa, inspirada en Jean Goss. Y aquella meditación en que el alma va hacia la cumbre de la montaña sagrada, uniéndose con lo eterno que la habita, viene a mi memoria. Que la paz esté con ustedes.

No violencia activa; pacifismo; Gandhi; India

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