Traerse de vuelta

Hay horas en que uno debería ser capaz de ponerse en una hoja. Traerse de los lugares por donde el mundo nos dispersa y estar aquí. Traerse de vuelta de la infancia, de los sueños y los miedos de niño, los juegos infantiles. Traerse de vuelta de los lugares donde la adolescencia se quedó o pasó, hizo un dibujo en el aire y siguió. Traerse de vuelta de los lugares donde la vida adulta se escondió, se hizo presente, dio una vuelta y siguió. Traerse de vuelta de los lugares donde la madurez convoca. Esta página, este cuento que sin darse cuenta viene a la luz una tarde de mayo.