Sobrevivencia

El año comenzó con la asunción al cargo de presidente de la república, de un criminal de lesa humanidad que siquiera debería haber sido candidato. Es la coronación de un proceso de destrucción de la sociabilidad y la cultura, en el cual las agresiones a los derechos humanos, sociales y laborales, son la más atroz marca.

No será con declaraciones verbales, indignación solitaria o apelaciones a soluciones mágicas descabelladas, como iremos a reconstruir un proyecto de país en el cual la vida en su diversidad, sea el bien supremo.  Pertenezco al número de personas que creen, por haberlo vivido, que luchar es más bien una construcción, como se puede, cuando se puede, de espacios de vida digna.

La libertad, los valores comunitarios, no pueden permanecer en el ámbito de las declaraciones de deseos. Son y deben ser siempre, la energía motora capaz de generar condiciones de ejercicio cotidiano de una existencia decente y digna, justa y plena.

Si el sistema capítalista, cuya cara salvaje está al descubierto, se basa en el desdibujamiento de la persona humana, en la opresión y en la degradación de lo que es más sagrado, la oposición a esta tarea diabólica no puede limitarse a enunciados vagos o genéricos.

La tarea de la sobrevivencia es concreta. Se trata de potenciar al máximo, cotidianamente, la fuerza que nace de la necesidad imperiosa e irrenunciable de mantener la identidad y los valores culturales en que se apoya.

Fortalecer el tejido social a partir de constantes y repetidas iniciativas orientadas a la manutención de la integridad de la persona humana, mediante acciones formativas permanentes. Reforzar y recuperar la autoestima de las personas y las redes comunitarias en todas sus formas.

No ceder un único milímetro, ya que la ofensiva antihumana se basa en el vaciamiento del alma, algo que no podemos permitir bajo ninguna condición. Eso sería peor que la muerte corporal. Sería la aniquilación.

El estado y los golpes de estado no son inmunes a la acción que se origina en la fuerza más poderosa del universo. Aquella que genera y sostiene la vida. No debemos quedarnos rehenes de las medidas enfermas y enfermantes de la pandilla actualmente en el poder.