Sintetizando

Vienen los poemas cuando ando por ahí, y no siempre consigo traerlos al papel como debería. El intento, sin embargo, siempre hace que algo quede.

Presencias amigas que me acompañan desde dentro y a mi alrededor cuando ando por las calles de la ciudad y por los barrios.

Algunas memorias que me rehacen y me acompañan trayendo alegría, consolidando los pasos que fui dando hasta aquí.

La vida toda se reúne en estas anotaciones cotidianas que van reuniendo los momentos, las vivencias, lo aprendido.

Mis relaciones con Dios, o más bien mi vivencia de Dios, se parecen mucho a lo que leemos en el libro La nube del no-saber.

Y también a uno de los Rubaiyats de Omar Khayyam. Así como a lo que Jesús de Nazareth recomienda cuando queramos orar.

Por otro lado, mis meditaciones se reflejan en buena medida en el libro de Ira Progoff The Well and the Cathedral.

Además de esto, quiero decir y digo que creo haber llegado adonde debía llegar: un agua que corre, que a veces me parece fragilidad o lo es.

Otras veces parece tristeza y lo es. Y en otras oportunidades simplemente me parece que es mi manera de estar aquí.

O una de mis maneras más frecuentes: una mezcla de alegría y ternura. Una cierta indecisión e indefinición. Un no saber muy bien que rumbo tomar.

También debo decir que hay colores que me vienen de adentro y a veces también veo afuera. Un amarillo sobre rojo que se parece al color del amanecer o crepúsculo.

Un celeste que me recuerda que no me debo preocupar ni tener miedo. Confianza fe amor. Esto es lo que resume lo que me constituye y por donde voy.