Ser cristiano

Creo que hay un tiempo para todas las cosas, y hoy tengo certeza de que es la hora de decir que soy cristiano, por qué soy cristiano, y por qué creo que mi cristianismo es algo muy íntimo, muy singular, y muy diferente de lo que otras personas y grupos pueden querer decir al decirse cristianos.

En primer lugar, debo decir que entiendo que ser cristiano es una forma de ser en el mundo, una postura frente a Dios y a la humanidad, y es en ese sentido que puedo decir que soy y he sido cristiano toda mi vida.

No entiendo que ser cristiano sea pertenecer a una religión, a una institución, y sin embargo debo decir que me siento a gusto con los cristianos de la Teología de la Liberación, así como frecuentemente me siento muy bien asistiendo a misas u orando en iglesias católicas.

Creo que ser cristiano es un desafío, ya que la simplicidad del Evangelio –si bien es una orientación segura –, no es fácil de vivir en la práctica, dada nuestra complejidad.

Sin embargo, hay una fuerza tal en las palabras de Jesús, y en las personas que en los días de hoy y recientemente, inclusive en mi propia familia, muy cerca mío viven la vida que Jesús enseñó, que no puedo menos que decir, públicamente, que soy cristiano, y que eso me hace alguien que está y seguirá estando siempre en proceso de aprendizaje.
Pues entiendo que la herencia de Jesús es una convocación permanente a sacralizar la vida, cada pequeño acto, con amor y con justicia.