Sentidos

cortázarOigo la lluvia cayendo en el patio, y es inevitable. Como en tantas otras oportunidades, viene a la memoria la canción Beatle respectiva: Rain, en este caso. Un perro ladra a lo lejos. La literatura deshace la falsa objetividad creada por el intelectualismo. El arte, podríamos decir. Pero no cualquer arte. Hay un arte que sí, que deshace la falsa objetividad creada por el intelectualismo. Y es ese arte que al romper con esa apariencia hueca, te muestra lo que está, lo que es.

En estos últimos años, me dedicado a leer bastante. Cronin, Cortázar, Borges, Fernando Pessoa, José Saramago. Y entonces puedo decir, sí que sé de que está hablando Cortázar al decir que la literatura borra esa falsa objetividad creada por el intelectualismo. La falsa objetividad que te hace no ver a tu hijo que está ahí o a tu hija o a tu padre o a tu amigo o tu cara en el espejo o las hojas de las plantas o la tierra o la lluvia o las nubes o un río o una piedra o lo que sea, sino su copia, una copia guardada en el cerebro y que, como el mismo Cortázar dice en las Historias de Cronopios y de Famas, acepta taimadamente el nombre de piedra, amigo, hijo, nube, lo que esté allí delante tuyo y no ves pues la copia está ahí adelante.

Pero a fuerza de literatura y de poesía, puedes haber ido descorriendo esa capa tansparente que recubre, y de pronto empiezas a ver a las cosas. Empiezas a ver la acequia y el verdulero, el melón y las ciruelas. Oyes la voz de tu esposa por teléfono y ahora es la voz de ella, sí, y no la copia, no la falsa objetividad creada por el intelectualismo pero sí la voz en sí, la voz de ella que te entra por el oído y anda por dentro tuyo. Y entonces el perro que ladra ahora a lo lejos, y la lluvia que ya paró, y el ruido de las hojas de la parra en el patio, son ya como que algo vivo aunque se puedan haber ido apagando de a poco, aunque puedan haberse ido yendo de a poco o del todo de tu campo perceptivo, de sus sentidos.

Hoy pensaba que somos más vale sentidos. Una percepción amplia y diversa, compleja, en la cual el Universo se reúne. Todo lo que existe está en tí, en mí, en cada cosa que es capaz de percibir. Y esta tarde, como confirmando la cosa, tuve algunas percepciones fuera de lo común, como que unas figuras distintas de las que acostumbro crear con la imaginación. Esto es muy lindo, pues es como si de repente el Universo se fuera mostrando a uno de maneras diferentes de las comunes. Ahora sopla el viento en las hojas de la parra.

Estos días atrás, ayer talvez, al leer un relato de García Márquez, El coronel no tiene quien le escriba, fue como si empezara otra vez a despegarse esa película que encubre todo lo real, todo lo dado, lo que está ahí. Y entonces comprendí verdaderamente el significado de la frase de Cortázar. Es muy lindo, pues la vida se renueva de una manera tan simple y tan sencilla, tan buena, si podemos decirlo así, pues está al alcance de todo el mundo, o al menos, debería estar al alcance de toda persona humana, pues todas las personas deberían ser capaces de leer.

No sólo leer libros, sino al mundo y a sí mismas en el mundo, ¿no te parece? Y al terminar estas notas, si es que estas notas pueden ser terminadas o contnúan mientras se sigue escribiendo y leyendo la vida, si estás de hecho leyendo y escribiendo tu vida en el tejido del Cosmos, todas estas cosas pueden llegar a tener sentido para vos. ¿No cierto?