Sale el sol

Antes de que salga el sol, está muy oscuro.

Sólo se ve la luz de la luna y las estrellas. Los grillos cantan, rítmicamente. Es un canto sonoro, como en olas. Me recuerda el poema de Cecília Meireles que leía anoche: “Medida da significação” (en: Viagem).

El canto de algún pájaro nocturno. Ahora el cielo ha ido clareando. Más pájaros cantanto. Un canto que es como un tintineo. Otro como un sonido estirado. El cielo iluminado en medio de las nubes.

El recuerdo de personas queridas que me constituyen por dentro. Es muy admirable todo esto. El vivir. El sentimiento. Los pensamientos que vienen en tropel.

Algo que no quisiera comentar, pero que viene pidiendo espacio. El lamentable estado de cosas instalado a partir del golpe de estado de 2016.

La ilegalidad de un régimen que se estableció a partir de la ruptura del orden constitucional. Crueldad de la clase dominante. Atropellar las conquistas sociales, los derechos laborales. Insano. Absurdo y cruel. Anacrónico.

Lo más bajo, encumbrado. Acá abajo, sigue la luz llegando. Los pajaritos en coro. El mundo va despertando. Lo sorprendente que es estar vivo. La vida, ese tejido complejo en el que se articulan infinitos hilos.

El benteveo y los teros. Recuerdos de San Genaro y Mendoza. La revista Consciência, donde me fui abriendo paso como escritor. ¡Cómo es importante que alguien nos abra una puerta! ¡Buen dia!

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