Rumbos

avioncitoEsa tarde, no tenía nada que hacer. Como tantas otras veces, se puso a dejar que las palabras se fueran formando sobre la hoja, como un juego. Entonces veía el rostro de ella esta mañana en el aeropuerto, sus ojos, su sonrisa, esa su manera tan especial de estar en el mundo. Ahora ya el sol comenzaba a bajar lentamente por la tarde. Reveía lo que habían sido estos días em Mendoza, esta llegada que se seguía procesando. Las flores, el parque, las reuniones con  amigos, las caminatas, los paseos, los trámites. Las conversaciones con su padre, esos viajes al origen. Y ahora esta tarde, en este exacto momento, dejaba venir la ciudad y el mundo a esta hoja. Dejaba que se fuera formando una especie de avioncito de papel que la trajera a ella de vuelta. A ella, que ahora estaría en Buenos Aires rumbo a João Pessoa. Y la tarde mendocina, y los ruidos de la calle, y el silencio de la casa que en otro tiempo fuera tan movimentada. ¿Qué harías ahora?

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