Rumbo

No voy a envenenarme con odio.
La presión es grande en ese sentido. No podré ser nunca indiferente a los crímenes que cometen los actuales gobernantes.
Pero no voy a deshacer mi vida porque haya una camarilla criminal en el poder. Esto es antiguo.
Voy a ofrecer la resistencia debida y obligatoria. Sembrando confianza cotidianamente.
Alentando la esperanza concreta que se construye cada día en los gestos pequeños donde sobreviven el amor y la solidaridad.

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