Remansando

fotoA veces no puedo dormir. La mente va de un asunto a otro. Una visita muy querida, que nos trae alegría a la casa. Unas raíces que se hunden en la tierra y en el tiempo. Unos sueños, unos proyectos colectivos y personales que nos animan a unas jornadas familiares y del voluntariado. El estar aquí como terreno de vivencia de lo sagrado. Más allá de la mente, más allá del entendimento, está Dios.

Entonces viene una tranqulidad. Un saber que todo está bien. Todo estará siempre bien, y todo estuvo siempre bien, aún en medio de las más difíciles situaciones. Todo estaba bien porque tuve la fuerza y la ayuda para poder salir de las dificultades fortalecido.

Uno vive Dios de esta manera como nos es dado vivirlo, pero esto no significa que uno viva en una especie de paraíso particular. En algún sentido es así, ya que de todas formas uno trabaja para mantenerse en sintonía con lo divino, en presencia de la realidad.

Pero es más bien un fluir, un dejarse llevar. Una confianza de que las cosas se van a arreglar bien de todas maneras. Quiero compartir ahora um recurso que me está dando buenos resultados en esto de estar en paz e integrado con el presente, y en el presente. Es la mirada poética, la atención literaria. El remansarse en la vida, como quien se deja llevar por un agua que finalmente es el propio amor de Dios.

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