Refluir

fotoPoder de repente dejarse refluir hacia las regiones crepusculares de la poesía y la literatura. Sólo de pensar en esto ya me hace bien. Relajo. Dejo de presionarme. Dejo de creer que tengo tantas obligacioes. O que el mundo depende de algo que yo haga o deje de hacer. He estado pensando en la Terapia Comunitaria Integrativa. ¡Cómo mi vida fué volviendo a su eje desde que me fui integrando a este espacio! Fui recuperando mi humanidad.

Volviendo a ser yo. Dejando de lado esa especie de locura de pensar que yo podría ser tan indispensable para que algo ande bien. Recuperando mi naturalidad. ¡Está todo tan bien así, de este modo, de esta manera exacta como es! No tengo tantas deudas. No tengo ninguna deuda. He estado revisando qué fue lo que cambió en mí en estos ya más de 10 años de estar en la red de la Terapia Comunitaria Integrativa.

De pronto es esa sensación de que yo puedo ser yo mismo. La misma sensación que la poesía y la literatura me devuelven. A veces me dejo estar. Relajo. Aflojo las presiones y las tensiones. Las exigencias y expectativas. Que son al fin y al cabo cosas muy parecidas. Relajo y me dejo estar. Entonces veo cuánta gente vino para dentro mío. ¡Cuánta gente querida, de tantas partes diferentes de Brasil, Argentina. Uruguay, Chile, Bolivia, Ecuador! Es como si se hubiera rehecho mi mapa interno. Un mapa afectivo.