Recomienzo

fotoLa Terapia Comunitaria Integrativa ofrece una posibilidad para que la persona se encuentre con ella misma.

Intentaría. Como tantas otras veces, intentaría. Intentaría poner en el papel algo ocurrido ayer. Sabiendo que los intentos son siempre aproximados. Precarios. Aún así lo intento, pues sé que en los intentos, algo aparece. Algo se revela y se fija. La experiencia se registra y se enraíza. Se arraiga, alquien me irá a corregir. Prefiero enraíza.

Ayer a la mañana hicimos un encuentro de Terapia Comunitaria Integrativa en el Comedor Universitario de la Universidad Nacional de Cuyo. Creo que cada una de las personas que participó haría su propio relato. Esto es así. Yo lo que trato ahora de agarrar, es lo que me parece que podría llegar a ser la esencia de este encuentro.

Fue propiciado por Graciela Cousinet, de la Secretaría de Bienestar Universitario de la UNCuyo, una vieja compañera de los tiempos de las movilizaciones, del movimiento estudiantil de los años 1970. Quedaron semillas. Semillas que se realizaron y se siguen realizando. Nos reunimos en una sala del Comedor Universitario, unas 40 personas o más.

María de Oliveira Ferreira Filha, de la Universidade Federal da Paraíba. Este que escribe. Marcelo Nazar, músico y terapeuta comunitario. Trabajadoras sociales. Psicólogos comunitarios. Gente que trabaja en el comedor universitario. Gente del Movimiento Barrios de Pie. Todo fue tan sencillo y tan intenso.

Hablar de nosotros mismos. Lo que nos saca el sueño. Lo que nos preocupa. El sufrimiento de un ser querido. La muerte. Nuestra precariedad. El miedo de ser manipulados por ideologías políticas o religiosas. Nuestra humanidad. Vivir el presente. Disfrutar del momento. Muchas cosas fueron intercambiadas. Algo muy interno y muy intenso se recompuso.

Algo muy íntimo se va rehaciendo en cada encuentro de la Terapia Comunitaria Integrativa. Uno se vuelve a acordar de uno mismo. Más allá de las ideologías y de las creencias. Más allá de los papeples sociales que obligatioriamente tenemos que desempeñar, está el ser que cada uno de nosotros es.

Podemos traernos de vuelta. Colectivamente e individualmente. En un juego de reflejos en el que me veo reflejado en tu historia. Tu historia se integra en la mía. Ya no estoy solo. Soy parte de un tejido. Una red. Esto me sostiene y me contiene. Me sustenta. Me alimenta. Me refuerza.