Realmente

Escribir sobre el golpe de estado en Brasil podría parecer una tarea inútil. Un hecho consumado.

¿Se puede ceder así, tan tranquilamente, al banditismo político institucional? Un país no se resume a las clases dominantes, ni tampoco a las élites que componen el bloque de poder. El país está formado principalmente por quienes producen, generando riqueza tanto material como espiritual y cultural, artística.

Es un espectáculo humillante, ver día tras día, en los medios de información, el desfile de las caras enfermizas y enfermantes de la cuadrilla golpista. Se burlan de todo y de todos. Sin embargo, el pueblo sabe decir las cosas de frente. Uno de los delincuentes más visibles de la pandilla actualmente en el poder, fue mostrado como lo que es, en el desfile de las escuelas de samba del carnaval carioca.

Esto es muy saludable. Ver la realidad, las cosas como son. En esto, el arte tiene un poder incuestionable.

 

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