¿Qué hacer?

Me hago esta pregunta en distintos momentos del día.

Es como si hubiera una demanda interior constante por desempeño. Algo hay que hacer. Puede ser aquella plantación cultural dominante y dominadora que sataniza el ocio.

Al hacerme esta pregunta (1) pongo en marcha un mecanismo de búsqueda que me lleva en dirección a mis deberes y obligaciones. ¿Estoy cumpliendo o estoy en falta? ¿Dejé de atender a alguna persona de mi familia o amiga? ¿Dejé de cumplir con alguna de mis obligaciones como ciudadano o como ser humano?

Otra cosa que hago cuando viene esta pregunta es (2) tratar de ver hacia adentro, encontrar una imagen o un color, una palabra.

También presto atención a lo que me llega desde el entorno imediato.

(3) Disfruto de la vida. Disfruto del estar vivo. Este es un hecho complejo. Disfruto del respirar, del estar caminando, del ver a la gente que pasa. Disfruto el paisaje mezcla de ciudad y mar. Los pensamientos y recuerdos. Mi modo de ser, integrado y multifacético como todo lo que existe. Las palabras que guardo de ella y me anidan.

No me falta nada. Tengo lo necesario para vivir y ser feliz. Me alegra y contenta ser como soy y vivir como vivo. Deletreando día a día esta sorprendente maravilla que me incluye.