¿Qué? ¿Cómo? ¿Por qué?

En el intento por llevar una vida menos estresante, observo que muchas veces me pongo tenso, no tanto por tener algo que hacer, sin más bien, por el modo como lo hago.

Si lo hago de manera forzada, impuesta, me canso, me irrito. Puedo hacer algo descansadamente, si dejo un espacio dentro mío, me detengo un instante, respiro, y veo en mi interior.

Esto me tranquiliza, me desautomatizo. Aún que sea una obligación, no me violento. Fluyo. Tratar de saber por qué estoy haciendo lo que hago, me pone en contacto con mis propósitos e intenciones. Motivaciones. Esto también me tranquiliza, pues veo si lo que hago está en conexión con mis valores y con mi historia de vida.

Las preguntas abren posibilidades. Sólo el preguntarme estas tres cosas, me pone en una presencia más intensa, y al mismo tiempo, más conectada.

Me doy cuenta de que muchas veces digo cosas que no son mías, y que aprendí a considerar como propias. No tengo tiempo para eso. No necesito tener una opinión inmediata, en la punta de la lengua, sobre cualquier cosa que esté siendo conversada, o que alguien me pregunte.

Puedo darme un tiempo para escuchar. He estado haciendo esto, y me he quedado en silencio muchas veces, pues al evitar respuestas automáticas inauténticas, he visto que no tenía nada que decir, y he podido estar en contacto tanto con las personas a mi alrededor, como conmigo mismo.

Dejo de vivir en una especie de presión continua por hacer algo, no importa qué. Trato de hacer menos cosas, más presente.

Share

Comentários

comentários