Primeiro de junho

O inesquecível Dr. Lazarte não poderia deixar passar a oportunidade de usar este meio de comunicação, para exorcizar uma antiga doença da alma, um certo ser que, sem ser o que parece, parecendo ser o contrário do que é, tem infernizado a sua vida durante anos. Lá vai.

Pienso en un ser odiosísimo que me enfermó la cabeza durante años. ¿Qué se puede hacer con un pensamiento de esos? Un ser aberrante que te empujó al abismo de la alienación, de la negación de ti mismo, de la pérdida de la identidad y del respeto por ti mismo, a la abominación más abyecta, aquella que de tan sutil parece no estar pero está y te divide, te disocia, te opone a ti mismo, te aparta de los seres queridos y de todo lo que es bueno, noble, elevado, justo. Pienso en Cortázar, Lennon, Castañeda, mi director espiritual, mi familia, los seres que me aman, las distintas terapias que me vi obligado a encarar para tratar de rehacer mi vida dañada por la intimidad por esa mujer tan enfermiza. No hay discursos del método, dice Cortázar, todos los mapas mienten menos el del corazón, mapa del corazón, tan pocas veces consultado (1977). Hazlo por ti mismo, dice John Lennon, (1980), no esperes que Jesús Cristo, Ronald Reagan, John Lennon lo hagan. Si querés salvar al Perú, andá y salvalo. Nadie daña a un guerrero, vive estratégicamente, dice Castañeda. No sé qué tiene que ver, pero me vino a la cabeza. Hoy es el primero de junio, y se celebra en Argentina un día en que ocurrió algún hecho de armas, no sé cual, un golpe, me parece. Llueve en João Pessoa y el agua llama a una quietud, a un dejar depositarse en el fondo lo que el barro evidencia. Muddy water, let stand, gets clear. Y así me despido de vos, querido/a lector/a, hasta pronto, y gracias por estar ahí.