Presentemente

Las telas en blanco y los colores me rodean.

No sé cuándo iré a pintar, eso no importa. Hay un clima mágico. Una posibilidad, o muchas. Esbozos de árboles y flores. Las mangabeiras. Los hibiscos. En los estantes de la biblioteca, el tesoro de los libros. Por la ventana, el horizonte de la ciudad, y el mar.

Las palmeras. La casa de en frente. La calle de tierra roja que le da un toque especial a este lugar. Los pájaros cantan. Los grillos anidan la tarde. El sol va pasando hacia el crepúsculo. Hacia la noche, que tiene su propia luz.

Esta mañana el arco-iris volvió a mostrarse en el cielo. Dios no se cansa de perdonar. Siempre nos da otra oportunidad. Este oficio de ir juntando instantes, va reponiendo la unidad de la vivencia. Todo se va ajustando. El pasado y el presente son un solo tiempo. Hay un solo tiempo. Presente eterno.

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