Presentemente

Volver al presente. Volver al ahora. Esto que está aquí.

Un presidente electo que es un criminal de lesa humanidad. Una elección viciada por los golpes que el partido judicial midiático vino aplicando durante años. Vuelve la vieja situación en que la política era coto privativo de los adinerados, la casta mandante. El pueblo fuera del espacio público, a trabajar hasta morir, sin derechos, bajo amenazas. El estado nuevamente, como antes, como casi siempre, lugar privilegiado y privilegiador, distribuidor de favores y garantía de la impunidad.

El pueblo cada vez más lejos, al borde da la vida. La vileza, la bestialidad, difundidas de arriba abajo como terrorismo cotidiano. ¿Qué hacer en esta situación? Abrir los ojos. Estar atentxs y fuertes. Sin miedo de la muerte. Buscar la fuerza en aquella confianza construída a lo largo de la vida, en la victoria sobre las dificultades. Recapturar las fuentes que supimos descubrir en la sucesión de nuestros pasos. Y ahora al volver a casa, al mundo mínimo donde vivo y soy, trato de recuperar la perspectiva de mi existencia.

Más allá  (y también más acá) del mundo del poder y la política y el estado, está la vida tal como es. La vida vivida. La gente con la cual tengo vínculos de afinidad. El tejido mínimo que me constituye y que comprende todo. Los proyectos inmediatos, y a medio y largo plazo, en los cuales encuentro sentido. La tarea de seguir sumergiéndome en el arte poético y literario, como una manera de ir adentrándome en la eternidad. Salir de lo genérico para lo particular y único. Valorizar los espacios en que se defienden los derechos humanos, sociales y laborales.

Las tareas cotidianas que construyen, sostienen y reafirman la vida. Hay momentos de desdibujamiento de lo humano. La palabra parece no querer decir nada. El diálogo se hace difícil o imposible. Es imprescindible en esos momentos, refluir hacia lo esencial, lo más simple. Aquello que en nuestra experiencia nos unifica con lo eterno. Ir hacia aquellos hábitos que nos arraigan en el sentido y en el sentir más profundo. Hay algunas oportunidades en las cuales refluimos a una especie de silencio. Algo en nosotros se refugia en una quietud expectante. Hay más espacio. Hay más lugar. Un lugar más interior, que, sin embargo, no es una fuga de los escenarios macro de la política y la sociedad más amplia. Es un regreso a lo primero, lo primordial. Una escucha más atenta del ser. Una atención más aguzada de las personas, los sentires, los ambientes.

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