Presente!

Ya ha empezado el día. Ela duerme. Oyes las gotas de lluvia cayendo y haciendo distintos ruidos, como lo has estado haciendo en este invierno. El ruido de un auto a lo lejos. ¡Cuánta vida ha pasado! ¡Cuánta pasará aún!

Más temprano, sentías tu respiración. Anoche, el libro de meditación. Estar presente en el presente. ¡Presente! Si quisieras jugar –y jugarías, nunca dejarías de jugar—dirías a ti mismo que este es el presente que te ha sido dado, o que tú mismo te das, constantemente.

Estar presente a ti, como dijera aquél poema que tu madre te diera. ¿Qué es estar presente sino estar atento? No quieres dejar este juego de poner letras delante de tus ojos, dejar que ellas vengan desde algún lugar a decirte cosas, a decirle cosas a quienes esto lean.

Ser niño, piensas. Ser niño es vivir en ese eterno tiempo feliz que no se sabe tiempo ni eterno ni feliz, pero es eterno y es feliz. Un niño no piensa e la muerte, no se preocupa con la gente que no le gusta ni con nada. Vive, es feliz sin saberlo. Un pájaro canta.

Estás aquí. Eres feliz, niño.