Presente

Pareciera ser un tiempo sin horizontes, cerrado sobre sí mismo, taponado por la saturación informativa.

Un mundo sin dudas, sólo de opiniones y certezas. ¿Pero qué certeza tenemos sobre algo? Por detrás y en el medio de este panorama que podría ser desolador, emergen los recuerdos: ¿cómo fue ayer, y antes de ayer, qué dicen los libros de sabiduría, la poesía, la historia?

Entonces veo que lo de hoy, esta aparente encrucijada sin salida, es lo que nos plantan en la cabeza. Quieren que seamos resignados, automatizados, mecanizados, obedientes, acríticos. Quieren que consumamos visiones de mundo, sentimientos, comportamientos, actitudes, sin ni siquiera preguntarnos si los queremos o si son buenos o no.

Más allá de las modas de lo “correcto” que tratan de imponernos a fuerza de repeticiones incesantes, existen los criterios propios, la perspectiva personal, la decisión de cada uno/a a respecto de cada pequeña cosa. No podemos ceder la vida.

Ahora que cada vez más estoy presente, no me voy a ausentar por nada. Si a mi alrededor hay gente que cada vez más se ausenta, lo siento. Yo ya estuve en ese lugar y no me gustó para nada. Volví y sigo volviendo. Rehaciéndome. Reconstruyendo a cada instante, sentidos para estar vivo.

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