Presencia

cortázarDe pronto uno quisiera decir alguna cosa, escribir alguna cosa que pudiera estabelecer un contacto con alguien que está ahí, que podría llegar a estar allí. No para decir algo determinado, sino simplemente para estabelecer un contacto. Quién sabe solamente para contar de cosas que pasan por aqui, y querer saber de cosas que puedan llegar a estar pasando por allí.

De pronto has pasado toda tu vida tratando de llegar, como dice Julio Cortázar en “Después hay que llegar” (1977). Has tratado de llegar y sigues tratando de llegar. Llegar no sabes bien adónde, pero llegar. Vas por la playa con tu amada y andas sintiendo la arena caliente bajo los pies. Ves a la gente nadando o simplemente estando allí.

Ha pasado ya tanta vida. Has vivido ya tantas cosas, tantos días. Todo está muy vivo en tu memoria. Y ahora vos, ahora vos aquí. Ahora vos, todavía vivo, aún vivo. Siempre vivendo. Siempre intentando un contacto con lo que está allí. Julio Cortázar se transformó para tí como que en una bandera. Una bandera de tí mismo. No una bandera de un partido, de una ideología, de una iglesia, de un grupo de salvadores de la patria.

No hay salvadores de la patria. La patria sos vos, como dice Hermann Hesse: “La patria no es allá ni acá, es adonde estás, o en ningún lugar.” Sólo te queda estar presente a tí, como has estado, como decía Gita Lazarte, tu madre. ¡Qué sabiduría, la de la madre! Vive presente a tí, como has vivido.