Porqué la poesía

Escribir sobre la poesía en los tiempos actuales, podría parecer una ocupación totalmente prescindible, dado el clima de descomposición moral y social en que nos encontramos sumergidos/as.

Me refiero al caótico bombardeo cotidiano de mensajes aterrorizantes que los medios de información derraman sobre las conciencias, la presión continua del sistema económico hacia un consumismo que no dispensa a los más pobres, aunque los mantenga al borde de la mera subsistencia.

A esto se agrega la ominpresente visibilización de todo tipo de comportamiento bárbaro e inhumano, que las redes sociales multiplican al instante, replicando un retrato atroz de una humanidad que se ha olvidado de sí misma. Nos hemos olvidado de ser.

Graciela Maturo, poetisa, filósofa y escritora, ha escrito varias obras en las que ahonda en lo poético no sólo como forma de hacer (expresión), sino como forma de ser y de estar en el mundo. Forma de conocer.

Yo mismo he insistido desde las páginas de esta revista, en lo necesario que se nos ha hecho este refluir hacia lo aparentemente más imperceptible, el mero estar aquí: un modo de ser y de estar en el mundo, que nos devuelve nuestro propio ser, y que la poesía expresa y resume con perfección.

En este momento enfatizo aún con más fuerza, cuánto es preciso y precioso este hacer que nos hace: la poesía como forma de recuperación de nuestra persona auténtica, más allá de todos los intentos de manipulación, masificación y deshumanización. Una posibilidad al alcance de todos y de todas.

En vez de atiborrar a nuestros niños y niñas (y a nosotros mismos) con más y más objetos, máquinas, informaciones, démosnos la posibilidad de andar por el mundo con un cuaderno y un lápiz, atentos a lo que está aquí.

Bibliografía:

Graciela Maturo. La poesía. Un pensamiento auroral (Alción, 2011)

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