Piñera y Francisco hablan de la Iglesia chilena

A horas de la canonización de Oscar Romero y Paulo VI, y en el mismo día en que dos obispos chilenos fueron expulsados de la Iglesia por su conducta sexual abusiva, Bergoglio y el presidente chileno llamaron a un renacimiento espiritual.

La mirada de los fieles latinoamericanos, y en especial chilenos y salvadoreños, apunta este fin de semana hacia el Vaticano donde, el sábado, el papa Francisco recibió en audiencia oficial al presidente de Chile, Sebastián Piñera, en medio a una crisis sin precedentes de la Iglesia católica chilena a causa de los abusos sexuales cometidos por sacerdotes. El domingo, por otra parte, Francisco celebrará en la Plaza de San Pedro la canonización de varios beatos, entre ellos dos mitos de la Iglesia católica contemporánea: el papa Paulo VI, artífice del Concilio Vaticano II junto a Juan XXIII, y el arzobispo de San Salvador, Oscar Arnulfo Romero, asesinado por paramilitares en 1980 mientras celebraba misa.

El encuentro del papa con Piñera, que se realizó en la biblioteca del pontífice –en el segundo piso del Palacio Apostólico donde se efectúan normalmente las visitas oficiales– duró 32 minutos y fue “bueno y franco”. Se hablaron los temas que interesan “a todos los hombres y mujeres de buena voluntad” dijo Piñera a los periodistas.

A los periodistas que seguían la visita del mandatario chileno se dijo que el presidente haría declaraciones al salir de la audiencia pero que no aceptaría preguntas de la prensa como sucedió luego de concluir su mensaje desde una pequeña tarima montada por sus agentes en plena Via de la Conciliazione. La escena era perfecta, detrás de él se veía la Basílica de San Pedro y una bandera chilena puesta por sus colaboradores.  Al lado del presidente estaba su esposa, Cecilia Morel, que lo acompañó también durante la audiencia papal junto a seis senadores y seis diputados chilenos además del canciller Roberto Ampuero.

Temas de conversación

“Conversamos sobre la situación difícil que vive la Iglesia de Chile y sobre todo compartimos la esperanza de que la Iglesia pueda vivir un verdadero renacimiento y recuperar el cariño, la cercanía del pueblo de Dios y pueda seguir jugando el importante rol que juega en nuestro país”, continuó Piñera.

Con  Francisco también hablaron de la situación en América latina, dijo. “El papa Francisco está muy preocupado por el tema de las migraciones. Acaba de escribir un documento en el que habla de acoger, proteger, integrar a los migrantes y está muy informado de la política de Chile” en este sentido, sobre todo respecto a los haitianos y venezolanos, precisó el mandatario. “El Papa también está preocupado”, dijo además, “por la situación en Venezuela, en Nicaragua y en otros países de nuestro continente”.

“También le pedí al papa Francisco que nos diera su bendición y consejos. Consejos del Papa para un presidente porque los presidentes necesitamos actuar con mucha sabiduría, con coraje y prudencia. Y él  fue muy generoso en compartir esa sabiduría, coraje y prudencia con consejos que van a ser muy útiles”, añadió sin decir cuáles eran.

Por último el mandatario hizo referencia a su posterior encuentro con el Secretario de Estado vaticano Pietro Parolin –quien previamente fue nuncio (embajador) vaticano en Venezuela y conoce bien la situación latinoamericana– y dijo que le preguntó sobre la relación con Bolivia después de las decisión de la Corte Internacional de la Haya que negó a Bolivia el derecho a una salida al mar. Piñera le explicó a Parolin “la posición permanente de buena voluntad, de diálogo, pero de respeto del derecho internacional, de la historia y los tratados internacionales y de nuestra soberanía que Chile siempre ha tenido”, concluyó en medio a un aplauso de sus colaboradores y algunos turistas chilenos que pasaban. Pero el presidente no respondió a las preguntas que lanzaban en voz alta los periodistas.

La visita de Piñera al Vaticano se enmarca en el contexto de un  viaje del mandatario por varios países europeos, en particular Francia, España, Alemania y Bélgica,  y varios meses después de lo que cierta prensa chilena calificó como “un desaire” de Francisco hacia el entonces presidente electo. Cuando el pontífice visitó Chile, en enero pasado,  Piñera quería tener una audiencia privada con el pontífice, cosa que no es muy común dado que no era el presidente en ejercicio, y no la consiguió. En ocasión de la recepción oficial realizada en el palacio de La Moneda, además, el papa Francisco saludó entre otros a los ex presidentes Ricardo Lagos (2000-2006) y Piñera (2010-2014), y al parecer estuvo mucho más sonriente y simpático con Lagos que con el actual presidente, al quien saludó fríamente. Hubo quien, incluso, comparó este evento con la acogida también fría que le dio al presidente argentino Mauricio Macri , cuando lo recibió oficialmente en el Vaticano en febrero de 2016.

Sonrisas y regalos

El encuentro de ayer, en cambio, “fue cordial y no faltaron las sonrisas” comentaron los periodistas del restringido pool que forma el Vaticano para visitas como éstas pero que puede estar presente sólo hasta un cierto momento de la audiencia, es decir, sólo mientras el Papa saluda a la delegación del presidente e intercambian los regalos. Francisco le regaló a Piñera varios de sus documentos y encíclicas, y un pequeño olivo de piedra, símbolo de la paz, diciéndole que esperaba que su gobierno fuera “un gobierno de paz”. Piñera en cambio le regaló una caja de lapislázuli, una piedra típica de Chile, y una estola artesanal.

Cuando ambos mandatarios entran a la biblioteca, el encuentro es estrictamente privado y a puertas cerradas. Luego la oficina de prensa del Vaticano emite un comunicado y el propio presidente puede hacer declaraciones como ocurrió ayer.

En el comunicado vaticano se mencionaron los temas abordados, desde las buenas relaciones existentes entre la Santa Sede y Chile hasta la situación de los migrantes y del país, “haciendo referencia en modo particular a la defensa de la vida y a la dolorosa herida de los abusos a menores, subrayando el compromiso de todos en la colaboración para combatir y prevenir la comisión de estos crímenes y su ocultamiento”.

Aunque se mencionaron someramente los temas que se trataron, es posible que los abusos sexuales que tanto preocupan a la sociedad chilena, haya sido un poco más profundizado durante el encuentro. El escándalo comenzó en 2010 cuando surgieron las primeras denuncias contra el ex sacerdote Fernando Karadima a quien Francisco expulsó de la Iglesia en 2018.

El papa invitó al Vaticano hace algunos meses a varias víctimas del abusador Karadima para conocer mejor la situación y también convocó a los obispos de la Conferencia Episcopal chilena que en bloque le presentaron su renuncia. Pero el papa aceptó en un primer momento sólo cinco de ellas, de obispos acusados de haber abusado o cubierto los abusos. Después impulso a la Conferencia  Episcopal para que tomara medidas serias a fin de respetar la “tolerancia cero” en materia de abusos que impulsa actualmente el Vaticano. Los obispos, meses después le presentaron un proyecto que, entre otras cosas incluye medidas como un convenio con la fiscalía para el traspaso de información correspondiente a indagaciones por casos de abuso sexual y la publicación de los “nombres de los clérigos con sentencias definitivas, civiles y canónicas, por abusos a menores de edad”.

La justicia chilena mantiene abierta actualmente 119 causas por abusos, de parte de 167 miembros de la Iglesia, de los cuales siete son obispos. En Chile se habla hasta ahora de unas 189 víctimas de las cuales 79 son niños y adolescentes. Pese a que la conferencia episcopal chilena decidió colaborar con la fiscalía entregando información sobre los religiosos acusados, trascendió que la justicia ha pedido también información al Vaticano de sus propios archivos, es decir cartas, documentos, mensajes de Chile al Vaticano y viceversa. Pero esa autorización no ha llegado aún y se esperan novedades después del  encuentro de ayer.

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Elena Llorente nació en Argentina. Es socióloga pero se dedicó al periodismo. Ha vivido y desarrollado su actividad principalmente en Buenos Aires, Roma y Nueva York donde cubrió, entre otras cosas, varios viajes de Juan Pablo II a América Latina, la elección del papa Francisco, el atentado a las Torres Gemelas. Ha trabajado y trabaja para importantes medios internacionales como CNN en Español, Agence France Presse (AFP), Deutsche Presse Agentur (DPA), radios y periódicos de América Latina, España y Estados Unidos, entre ellos "Página 12" de Argentina. Actualmente reside en Roma y cubre toda la información de Italia y del Vaticano.

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