Pertenecimiento

Cuando alguna cosa me empieza a enfermar de la cabeza, vengo a las letras. Me dejo venir a este mundo aberto, amplio, infinito, donde puedo llegar sin vestir un uniforme, sin recitar algunas palabras clave, alguna consigna. Puedo venir aquí, es decir, en verdad me percibo como estando aquí, pues es un mundo que me abrió las puertas desde hace muchísimo tempo.

Vivo en estos territorios inmemoriales de la poesía y de la literatura, en estas regiones crepusculares donde puedo anidarme a cualquier momento. No importa adónde esté, si en el mercadito o en la calle, si paseando por la vereda o por la playa, o hablando por teléfono o tomando mate, puedo venir aquí, me reconozco aquí, en el mundo de las letras.