Para ser feliz

Una letra en la hoja organiza el mundo. Es todo lo que necesito. Todo está en su lugar y todo está bien.

Todo es como debe ser. Respiro hondo, y vienen los recuerdos. Buenos recuerdos. Mis abuelas y mis abuelos. Mi familia entera. Las raíces que me sostienen y me constituyen, me hacen ser la persona que soy. Van bajando las letras que me forman y que forman el mundo.

Voy y vengo y estoy aquí. Llueve, y cuando sentí el sonido del agua cayendo, era San Genaro y era Mendoza y era aquí y ahora. Un solo tiempo. De pronto, durante el día, uno se siente un poco como medio insignificante frente a un sistema social opresor e injusto, basado en la mentira y en el engaño, en las presiones y en las distorsiones.

Pero puede haber una luz, una hendidura (Jorge Luis Borges). “Buscad el Reino de Dios y su justicia, y todo lo demás os será añadido,” disse el Evangelio de Jesús Cristo. Buscar la libertad, buscar la felicidad y la justicia dentro de uno y alrededor nuestro.

Buscar el sentido de la vida, el sentido de estar aquí, el sentido de ser quien soy y de hacer lo que hago. Dejar que vengan las palabras, más allá de las reglas que quieren obligarme a decir de este o de aquél modo. Si al final lo que busco es comunicarme, y no escribir “correctamente.”

Hay tanta gente que dice cosas tan reales y bellas, a su modo, modos que no tienen nada que ver con las reglas del lenguaje. Paulo Freire nos recuerda que no hay que burlarse de quienes “hablan mal” por falta de instrucción formal. Esas personas y esas hablas son resultado de una estrutura social opresiva y excluyente.

Del mismo modo, nosotros mismos también somos moldeados por ese sistema que aliena y desfigura el ser real de las personas. La construcción de un mundo mejor, pasa por la recuperación del ser auténtico que cada uno de nosotros es. Dedicarle trabajo y tiempo a esto, vale la pena.

De pronto empezamos a respirar mejor, a sentirnos más alegres y felices, a reírmos por cualquier cosa, y no nos importa lo que puedan pensar o decir. Uno se alegra y es feliz simplemente por estar vivo. Adalberto Barreto, creador de la Terapia Comunitaria Integrativa, nos da varios elementos para que nos vayamos apoyando en la búsqueda de nuestro ser real.

El conocimiento de la experiencia y los demás saberes, se entremezclan y forman un lugar donde yo puedo ser. Puedo ser la persona que soy. No necesito negarme para ser aceptado socialmente. He participado y sigo participando de atividades formativas en Terapia Comunitaria Integrativa, porque es lo que me da más énfasis en el sentido de yo estar aquí.

Me reconecta con mi humanidad más esencial y profunda. Dejo de tener tantos miedos, tanto recelo de qué van a decir, o si voy a hacerlo bien o mal. Voy vivendo nomás, que es muy lindo. Y así como quien no quiere la cosa, van llegando a su fin estas líneas.

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