Otra vez la noche

foto-Otra vez ayer. Otra vez el otoño en Mendoza. El verde y amarilllo adonde uno se sumerge como en un cristal transparente. Y ahora la noche es amiga, anida. No es como noches de antaño, acechantes, amenazadoras. Ahora es noche nada más. Tiempo de estrellas y de luna, escondidas por las nubes. Pero noche al fin. Tiempo que sucede al día, y lo antecede. Noche, día.

Tiempo de dormir, a su tiempo. Tiempo de reunir algunas impresiones. La sensación de estar plantado en el aire. Sentirse en el aire. El aire es la tierra. La tierra es el aire. El aire es lo que nos sustenta. El aire es nuestra tierra. Somos aire, también. Sobre todo. Un camión pasa por la calle. Dobla más arriba. Y el tic tac del reloj acompaña la ya casi curva del día que se hace noche día. Noche, día. Buen día, noche. Buen día, día noche.

Buen día. Rostros de personas que empiezan a hacerse familiares. Atreverse a decir lo que uno piensa. Es necesario. Democracia es también eso, es poder decir lo que uno piensa. Los derechos humanos no son propiedad de un gobierno o de un partido. Los derechos humanos no son una cuestión de ideología. Los derechos humanos pertenecen a la humanidad. La dictadura presentaba los derechos humanos como una cuestión de izquierda.

La dictadura se presentaba como en lucha contra la subversión de izquierda. Pero la dictadura era una subversión de derecha. La derecha tampoco es un partido, solamente. La derecha es el poder, sobre todo. La derecha es opresión, injusticia, desigualdad. Y ahora ya la noche. Y ahora ya el tic tac del reloj. Y ahora ya esas sensaciones tenues de inclusión que viví durante el día. Esa sensación de que todo estaba bien, la sensación de que todo está bien.

La sensación de que puedo confiar. Puedo existir en sociedad sin tener que negarme, sin tener que falsearme. Puedo ser yo en todas las circunstancias. Puedo fluir. Puedo seguir construyendo comunitariamente, vínculos solidarios. Ese mundo cara a cara en el cual me puedo reconocer. Esto era lo que soñaba cuando era joven, y es lo que sigo soñando.

Los sueños son la realidad, cuando uno insiste bastante. Entonces ya lo imaginario, entonces ya aquello que no muere, aquello que sobrevive a todos los cambios. Eso es real. Eso es lo que está aquí y ahora. Eso es lo que es. Y yo soy eso. Soy esto que está aquí, ahora. Ahora esta noche, aquí.