Noche sin dormir

Noche sin dormir

No es tiempo perdido.

Es reunión de lo disperso

Es juntar lo diverso

Rehacer la vida

Recomenzar

Romper rutinas

Renacer

Rehacerse

Volver a ver

Volver a ser

Incesantemente

Recrear la realidad, para uno mismo. Para mí, en este caso.

Recuerdo al actor Oscar Martínez, en la película “El ciudadano ilustre,” donde él es un escritor, que dice que escribe porque la vida no le alcanza. La vida necesita ser reinventada, como dice Cecília Meirelles. Uno necesita crear un lugar para uno mismo (Anaïs Nin). Un lugar para ser quien uno es de verdad, fuera de las imposiciones y presiones sociales. No puedo dormir y vengo a ver qué es lo que viene. A ver si doy vuelta la página, o al contrario, a ver qué otras páginas ya leídas/escritas, vuelven para que las vea. Recuerdo el libro “Noite ilustrada,” de Thedy Correia. “Insônia,” de Graciliano Ramos. “Noites sem dormir,” de Martha Medeiros. Y la noche va yendo. Voy viendo las horas. La noche es un manto que cobija al mundo. Guarda todas las cosas para que nazca lo bueno, lo que es bello, noble y generoso. Aquello que no muere ni podría nunca morir, pues es inmortal. Jorge Luis Borges (“Arte poética”), Ray Bradbury (“Zen en el arte de escribir”). Todo ese vasto mundo que me incluye y al que me voy asimilando cada vez más mientras escribo y leo. Julio Cortázar, por supuesto (“Después hay que llegar”).

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