No quiero terminar mis días de espaldas a mí mismo.

Eso sería la traición insoportable. La pérdida de mi identidad. La negación de la persona que soy y la persona que fui. Mi historia. Mis caminos, que me trajeron hasta aquí. Yo sé que uno necesita adaptarse y aprender, para vivir en sociedad. Pero las adaptaciones y correcciones no pueden ser al precio de la vida. No puedo transformarme en otra persona que la que soy, para ser aceptado socialmente. Y sin embargo el sistema apuesta a esto. Yo apuesto en lo otro, en traerme de vuelta cada vez que la vida me destruya.