¡Ni una menos!

Cuando una mujer es asesinada después de haber sido estuprada por varios sujetos, no tengo más nada que decir. Que esto quede impune, me deja aún más callado.

Que los supuestos jueces aleguen que los criminales estaban solamente queriendo pasar un buen rato, me deja simplemente asqueado, a un nivel que no puedo expresar más nada. Toda mi solidaridad a las mujeres que luchan contra la bestialidad.

A pesar de el ya largo tiempo que vengo acompañando la lucha de las mujeres por el respeto a sus vidas, no deja de sorprenderme el ver que hay una barrera de deshumanidad, una frontera de impunidad que bordea lo monstruoso.

Es un genocidio silencioso, contínuo, premeditado. Quienes somos padres de familia, no podemos quedarnos callados frente a esta abominación. Quienes creemos que ser hombre, ser humano, ser mujer, se hace diariamente, no podemos quedarnos indiferentes frente a la degradación absurda, anormal e impía, que está embutida en el machismo en todas sus variantes: la misoginia, la homofobia, las distintas formas de odio a la diversidad.

Los derechos humanos empiezan aquí dentro, en cada uno, en cada una. Hay que levantarse, mientras se puede. Genocidio nunca más. El sistema capitalista transforma a las personas en cosas. Esto debe acabar, de una vez por todas. Y no terminará con declaraciones, sino con cambios en la conducta personal y colectiva, social y política. ¡Ni una menos!