Ni esto, ni aquello

downloadLos años nos dan una especie de salvoconducto. Ya en la edad en que me encuentro, no me permito algún tipo de ceguera que, con el tiempo, se paga caro. Izquierda y derecha, son dos lados del poder.

El poder está asociado al dinero, al privilegio. No me sitúo en esta perpectiva. Pude permitirme en el pasado, una ingenuidad que hoy ya no me es posible. Creer que el bien está de este lado, un lado en el que creo que estoy incluído; gente que dice estar a favor del pueblo. Izquierda y derecha invocan al pueblo en sus discursos.

En la práctica, la gente de abajo, que trabaja duro, toma ómnibus llenos, espera infinitamente por una atención médica en el servicio público de salud, esa gente, no le importa a nadie, a no ser a ella misma.

A esa gente que habla fuerte, gritando, con discursos llenos de verdades, grandes verdades muy distantes de mi cotidiano, el cotidiano de tanta gente que no le importa ni a los políticos profesionales, ni a los dueños del poder, no le importan algunos muertos, algunos heridos. Tal vez hasta los quieran.

Llamar, izquierda y derecha, al mismo día 13 de marzo, para manifestaciones que ciertamente irán a poner cara a cara, o por lo menos cerca, personas con opciones y emociones tan contrarias, parece una invitación a la carnicería. Una invitación al desastre. Me van a preguntar adónde quiero llegar con estas líneas.

¿Qué es lo que estoy pretendiendo aquí y ahora? Solamente estoy queriendo hacer un llamado a la reflexión. No nos dejemos conducir por los dueños del poder y sus discursos. Tratemos de ver qué Brasil queremos, cuál es el país que queremos. Tal vez sea un país más chiquito. Hecho de gente que puedo ver cara a cara. En mi bairro y en mi comunidad.

Gente de la cual conozco los nombres, sé algo de sus vidas, sus sufrimientos, sus sueños y esperanzas. No estoy predicando la omisión ni la indiferencia. Mas vale al contrario. Estoy queriendo recordar, recordar con quien pueda estar leyendo esto, que las transformaciones más radicales, más reales, se procesan desde abajo hacia arriba.

De las periferias al centro. Cuidado para que no seamos, otra vez, nunca más, idiotas útiles.