Navidad

reale¿Qué o quién sos, en verdad, Navidad?
¿Lo que repiquetea sin respiro la publicidad?
¿Lo que venden los shoppings?
¿Las cenas a cuatro mil pesos la tarjeta?
¿Papá Noel, Santa Claus, San Nicolás?
¿Los lechones, los chivitos, la sidra y el pan dulce?
¿El extraño arbolito con nieves de algodón?
¿El gorro y las botas rojas con el muérdago en las puertas?
¿Todo revestido en rojo y verde?
Navidad, ¡han travestido tu nombre y tu significado!

Navidad no es algo. ¡Es Alguien!

Alguien que nace en una pobre cueva de pastores en medio de los montes.
Porque para el que iba a nacer, para María y para José no había lugar en la posada.
Alguien que viene a dar un nuevo sentido a la vida y a nuestro trajinado caminar.
Porque, con Él, Dios nos recuerda que se manifiesta en lo simple y en lo pobre.
En el no poder. En el no tener. En la no prepotencia.
En aquellos que son descartables para esta sociedad “del consumo”.

¡Bienvenida sea la mesa familiar si ella es reconciliación, justicia y paz!
¡Bienvenidos los abrazos y los besos si nos hacen amar más!
¡Bienvenidas sean las canciones que atraviesan el tiempo hasta llegar al Pesebre!
¡Bienvenido el saludo y los buenos deseos que se trocan por actos de solidaridad!
¡Bienvenidos sean a nuestra mesa los solos, los angustiados, los que nada tienen!
¡Bienaventurados nosotros, si hacemos “hogar” con quien no lo tiene!

¡Bienaventurados quienes caminan las calles de la Navidad compartiendo el pan!
¡Bienaventurados los que visitan al anciano, al enfermo, al necesitado de cariño!
¡Bienaventurados quienes se desean la paz y la viven con sinceridad!
¡Bienaventurados los que no esclavizan al prójimo con el poder, el dinero o los títulos!

Y abrazándome al Jesús del pesebre de Belén, del Nazaret del trabajo para subsistir, de la Galilea pobre y despreciada; al Maestro que cura los cuerpos y los espíritus, al incansable peregrino que a todos convoca, al que eligió los márgenes de nuestra atribulada sociedad, me uno al gran obispo Pedro Casaldáliga para desearles una hermosa y cristiana Navidad:

“Sube a nacer conmigo, dice el poeta Neruda.

Baja a nacer conmigo, dice el Dios de Jesús.

Hay que nacer de nuevo, hermanos Nicodemos y hay que nacer subiendo desde abajo.

De esperanza en esperanza, de pesebre en pesebre, todavía hay Navidad.

Desconcertados por el viento del desierto, que no sabemos de donde viene ni adonde va.

Encharcados en sangre y en codicia, prohibidos de vivir con dignidad, sólo este Niño puede salvarnos.

De esperanza en esperanza, de pesebre en pesebre, de Navidad en Navidad.

Siempre de noche naciendo de nuevo, Nicodemos.

“Desde las periferias existenciales”, con la fe de María y los silencios de José y todo el Misterio del Niño, hay Navidad.

Con los pobres de la tierra, confesamos que Él nos ha amado hasta el extremo de entregarnos a su propio Hijo, hecho Dios venido a menos, en una Kénosis total.

Y es Navidad. Y es Tiempo Nuevo. Y la consigna es: todo es Gracia, todo es Pascua, todo es Reino”.

El autor es sacerdote católico.

Vicente Sebastián Reale es sacerdote católico adscripto a la diócesis de Mendoza-Argentina. Fue ordenado en mayo de 1962 y ha tenido distintas labores pastorales en la diócesis, como: párroco, miembro de varios equipos de pastoral, actuación en varios Medios de Comunicación. En los años '70 perteneció al Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo de Argentina. En la actualidad, forma parte de los Curas en Opción por los Pobres, que es continuación del MSTM. Referido a la Opción por los pobres, ha intervenido personalmente -junto a sus comunidades- en la erradicación de varias Villas Inestables (favelas) ubicadas en distintas parroquias. En la actualidad, atiende a los pobladores de un barrio muy humilde ubicado en los alrededores del aeropuerto de Mendoza.

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