Mundo literario

Andaba por entre los libros como quien anda por un universo propio. No porque pensara en ellos, o en sus historias o en los autores de sus páginas, sino porque entre él y los libros había una continuidad.

Eran una sola cosa. Andaba por entre los libros como quien anda por los pasillos de sí mismo. Talvez fuese una de sus ciudades predilectas. Allí no había conflictos que no pudieran resolverse con dar vuelta la página.

Este expediente tan sencillo ponía fin a cualquier drama, a cualquier sufrimiento o desentendimiento. Era una ciudad de libros. Él andaba por las páginas etéreas de ese mundo, como una letra que recorres con tus ojos, un renglón en que te descubres.

Abres una de esas puertas por donde andas, y vas a lugares dentro de ti y del mundo exterior. Todo está allí. Tú eres eso.

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