Movimiento de recuperación del lenguaje interno.

Desde que naciste, te fueron diciendo cosas sobre vos mismo (o sobre vos misma, si sos mujer, pero no me voy a pasar todo este escrito bifurcando el linguaje, siempre que hablo, hablo del ser humano, hombre o mujer). Que eras esto, que eras lo otro, que el mundo era así o asá.

Sólo que de pronto, un día, o varios días, o varias veces durante muchos días, te fuiste y te vas dando cuenta de que no, de que no sos tanto como te lo habías creído, ni el mundo es demasiado como te lo habías creído, tampoco.

De repente, vas teniendo otras percepciones de tí mismo, que vienen abriéndose paso en medio de la nube, en medio de la pared de cosas extrañas que habías asimilado como propias, y dentro de la cual habías quedado preso.

Y por un ladrillo que falta, por una brecha que se abre, empezás a verte a vos mismo. Entonces empezás a respirar mejor. Pero también surge un dilema. ¿Cómo continuar existiendo en un mundo en el que ya no sos más el que creías que eras (tus falsos yos), un mundo, por otra parte, que ya no es más como habías aprendido a creer que era? Es un problema, pero no lo es, también.

En realidad, da mucho más trabajo, daba mucho más trabajo, hacerte creer a vos mismo todo el tiempo, que eras lo que no eras, que simplemente ser quien sos. Ser quien uno es, también da trabajo, pero es un trabajo diferente. Es un trabajo placentero, podríamos decir.

Porque tenés que irte descifrando, tenés que irte descubriendo a cada instante, en vez de seguir obedecendo algún programa extraño internalizado, como antes. Ahora es como si el camino, el dentro y el fuera, se fueran definiendo a cada instante. Te vas creando a vos mismo, en un mundo que se recrea con vos, a todo instante.

Vas a tropezar, probablemente, o con certeza, pero no van a ser tantas las caídas, ni tampoco serán tan violentas. De a poco vas a irte descubriendo más integrado a todo lo que existe. Vas a ir descubiriendo que hay como un mapa, un mapa cambiante, en la planta de tus pies, en tu respiración, en tus ojos, en tu sentimento, en todo tu cuerpo, en todo tu ser. Y este mapa que es cambiante, a todo instante se va transformando en otra cosa.

Pero todo este proceso, toda esta recuperación de tu propio ser, demanda un trabajo de reconstrucción interna, de lo que sabes de tí y de lo que te vas diciendote a tí mismo todo el tiempo. Los tropiezos que vas a encontrar, serán como que los ajustes inevitables entre lo viejo que cae y lo nuevo que renace.

Y una cosa que puedo decirte, por haberla experimentado y estar experimentándola, es que es muy lindo este proceso de irse pariendo a todo instante. Uno irá chocando con algunas personas o consigo mismo, hasta que todo vaya adquiriendo esa cualidad de ajuste cambiante. Bueno, esto es lo que te quería decir.

Feliz vida nueva.