Memoria

Ya pasó. Digo esto una y mil veces, cuando ciertos recuerdos aparecen. Ya escribí tanto sobre el golpe de 1976. No creo que tenga nada más que decir.

Trato de habituarme al presente. ¿Qué aprendí con aquello? Cosas que sigo teniendo que aprender cada vez que los recuerdos vuelven. Hay algo que los golpes no pueden destruir.

Es aquello en que consiste la vida. Es la propia substancia de la realidad. Recuerdo esos días y veo el sol que seguía brillando en medio del miedo y del terror.

El sol sigue brillando aún ahora que veo el crepúsculo más cerca. Seguirá brillando aún después de que yo ya no lo pueda ver. Esto es lo que me sostiene.

La fe. El amor. La solidaridad. Lo que ningún golpe puede ni podrá jamás destruir.

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