Madrugando

No se duerme con facilidad en tiempos de golpe. Un golpe es una agresión. Abuso. Los bandidos en el poder. El poder siempre estuvo en manos de los bandidos, en algún sentido. Pero había un cierto encubrimiento. Una cierta apariencia. Robaban y abusaban, pero disimulaban.

Ahora no disimulan más. Al contrario, se satisfacen demostrando impunidad. Inmunidad. Partidismo. Patrimonialismo. Desdén por las reglas. Constitución, leyes, justicia. Todo se fue al mismísimo carajo. ¡Canejo! Ayer leía un libro de José Comblin, Cristãos rumo ao século XXI-nova caminhada de libertação.

Escrito a fines del siglo pasado, parecía estar refiriéndose a los días actuales. La explotación y la exclusión social. Los ricos que no toman conocimiento del mundo de los pobres. Las ciudades que son abandonadas por el poder público porque no les interesa.

Que se maten los pobres entre sí. El transporte urbano, latas de sardina. Y por ahí va. El significado el evangelio en este contexto. Contextos de exclusión social. La migración del campo a la ciudad. Me consolaba porque veía cómo en el autor, hay un sentimiento de compasión. Sentir junto. No ser indiferente.

Y al mismo tiempo, me hacía volver a mis viejos tiempos de estudioso de la sociedad, cuando trataba de entender por qué la miseria y la explotación. Por qué el desempleo y el subempleo, la sub-remuneración. Mundos separados, sin contacto. Comblin profundiza en lo cultural.

Esto lo hace también con relación al mensaje de Jesús, el evangelio. Tiene la virtud de ser un autor que no habla desde una doctrina o desde una postura institucional. Habla de una experiencia de vida, y desde una experiencia de vida. Valoriza sobre todo la libertad.

El conocimiento de experiencia, vivencial. La intuición. En esto converge con Adalberto Barreto, el creador de la Terapia Comunitaria Integrativa. Otro migrante. Nordestino. Descifrador de señales. Adalberto Barreto consiguió la proeza de transformarse en su propia obra. El sueño de todo artista.

Él lo consiguió. La TCI es una experiencia de vida, universalizada. Y también se le puede sacar la coma a la frase: una experiencia de vida universalizada. Nadie vive una vida genérica, generalizada.

Vivimos nuestra propia vida. O más bien, podemos vivir nuestra propia vida, desde que nos dispongamos a esto. Raspar la tinta con que cubrieron nuestros sentidos: Fernando Pessoa. Sacar las capas de normatividad incorporada, y dejarnos ser. En fin, madrugando.