Liberación

Celeste. La letra L en cubitos. Se va simplificando el lenguaje interior. L de lugar. L de Lazarte. El cielo celeste es mi lugar y está aquí. Aquí está todo bien, gracias a Dios, y no hay problemas.

Por ahí la mente me dice que me debería socializar más, estar más con gente. Esta es una cobranza antigua. Y yo me pregunto: con qué gente debería estar, quiénes son esas personas. Hoy trato de ver celeste, estar celeste, y pensar que está bien que me relacione con quienes me relaciono, del modo como me relaciono.

Sé que es necesario socializarse, y trato de hacerlo a mi manera. Sé también que tengo dificultades para ir al encuentro de la gente, oriundas de un miedo de ser rechazado, que es antiguo, y que no tiene fundamento. Trato de aceptarme como soy, con estas dificultades, y con las estrategias de enfrentamiento que uso.

Como ser: atención a la otra persona, no meramente usarla ni considerarla genéricamente, sino en su singularidad y en su presencia integral. Esto me da buenos resultados, pues los contactos se hacen más intensos, como soy yo. L de libertad. L de articulación, vinculación. También visualizo dentro de mí, el mundo de gente que me compone.

Es como una sinfonía de sentimientos. Una yunção de colores y presencias, que me hace ser la persona que soy. Entonces la sensación de extrañeza o aislamiento, se reduce y desaparece. Agradezco a los terapeutas comunitarios de Sinop, Mato Grosso, el diálogo libertador y fecundo que hemos mantenido durante el proceso formativo, a partir de octubre de 2016.

Esto me ha ido ayudando, y me sigue ayudando a ver el alfabeto completo que me compone. Los encuentros de TCI de que he venido participando desde 2004, me han ido dando pistas claras para el conocimiento de la persona que soy. Cada uno de esos encuentros se ha traducido en una frase, una imagen, un color, un sentimiento, en los que me he ido reconociendo, y me sigo reconociendo.

Un conocimiento libertador. L de liberación.

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